Si estás cansado/a de sentirte así y no encontrar explicación, hay una forma distinta de mirar lo que te pasa.
Psicología sistémico-relacional · Marianne Macpherson Carl
Si estás aquí, probablemente algo no está bien. Quizás estás sobrepensando todo. Te cuesta desconectar. Sientes ansiedad, pero no sabes bien por qué.
O simplemente estás cansado/a de sentirte así.
"No hay nada 'malo' en ti.
Lo que te pasa tiene sentido
cuando aprendes a mirarlo en contexto."
Muchas veces lo que sentimos tiene sentido cuando dejamos de mirar solo el síntoma y empezamos a mirar el contexto completo: tu historia, tus vínculos, tus formas de protegerte.
No llegaste aquí por casualidad. Y no tienes que seguir igual.
La psicología sistémico-relacional no mira la ansiedad como algo aislado. La mira dentro de un sistema: cómo te relacionas contigo, con los demás, con tus exigencias, con tus miedos.
Esto permite hacer terapia individual con una mirada más amplia — no solo qué sientes, sino qué patrones se repiten, qué vínculos están en juego y qué ciclos mantienen lo que te pasa.1
Lo que pasa entre tú y el otro: cómo respondes, cómo responde el otro, y cómo ese ciclo se mantiene. No es solo tuyo — es del sistema.
Repetir una estrategia que antes funcionó pero que hoy ya no ayuda. Como el auto atascado en el barro: mientras más aceleras, más se hunde. En terapia, miramos cuándo eso ocurre.2
El trabajo terapéutico sistémico parte de preguntas genuinas — no de interpretaciones ni de decirte qué hacer.3
Pasa el dedo (o el cursor) por cada capa
"La terapia sistémica individual comprende el malestar personal dentro de una red de relaciones y contextos."
"El problema no se va — aprendes a ser más fuerte que el problema."
Muchas personas sienten algo parecido a lo que sientes tú. Y la mayoría no consulta. No por falta de ganas, sino porque no saben bien por dónde empezar, o creen que lo que les pasa no es suficiente motivo.
Pero el 74% que sí lo hizo, mejoró. No desapareció el problema — aprendieron a pararse distinto frente a él.
Como el buen entrenador que te exige sin aplastarte, el vínculo terapéutico importa. No trabajas con una metodología — trabajas con una persona.5
El proceso no tiene un libreto fijo. Se construye contigo, a tu ritmo.
Este primer encuentro es un espacio para conocernos. Me cuentas qué te trae a terapia, qué estás viviendo y qué esperas encontrar en este proceso, en un ambiente seguro, cercano y sin juicios.
A través de preguntas, exploramos tu historia, tus vínculos y el contexto en el que se presenta lo que estás viviendo. Juntos comenzamos a comprender qué te está pasando y cómo se relacionan los distintos aspectos de tu vida.
Durante las sesiones trabajamos con preguntas y reflexiones que te permitan mirar tu experiencia desde otros lugares. Te acompaño a reconocer patrones, cuestionar aquello que ya no te ayuda y descubrir posibilidades que antes podían pasar inadvertidas.6
Poco a poco, comienzas a relacionarte de una manera diferente contigo, con los demás y con lo que te ocurre. No necesariamente porque el problema desaparezca de inmediato, sino porque desarrollas nuevas herramientas para comprenderlo, enfrentarlo y responder de una forma más consciente.
Psicóloga clínica con mirada sistémico-relacional. Trabajo con personas que quieren entenderse mejor — no solo callar un síntoma.
Creo que la terapia es un espacio de dos. No vengo con respuestas preparadas; vengo con curiosidad genuina por lo que te pasa a ti, en tu contexto.
Atiendo de forma particular y también en el Centro Spark Wellness, Vitacura.
Sí. El proceso es simple:
El problema no se va — aprendes a pararte diferente frente a él.
Es un primer paso — pero puede cambiar mucho más de lo que imaginas.